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Cuidado facial para beauty vagas volumen uno

22 feb

¡Ufff qué lío! ¿Pero cuándo me echo el sérum? ¿Y la protección solar, antes o después de la crema? ¿Necesito un tratamiento antiedad? ¿Y qué me dices de los productos para la manchas? Lo sé. Tu arsenal cosmético no hace más que crecer y tú no sabes ni por dónde empezar. Muchas veces, presas de nuestro entusiasmo, compramos cremas que terminan cogiendo polvo en la balda del baño. Así que pongamos orden. Toma nota de qué usar y cuándo.

Algunos de mis básicos cosméticos

1. Limpieza. Obligatoria. Si ya te has limpiado bien la cara por la noche no es necesario que repitas el gesto por la mañana. Me gusta vaporizar sobre el rostro, un poco de agua termal que refresca la piel y es un gusto nada más levantarse de la cama. Como diría mi madre: “limpina y fresquina para empezar el día”. Si tienes bolsas, moja una toalla de manos en agua muy, muy fría y aplícala sobre la cara para bajar un poco la hinchazón.

2. Sérum Son fórmulas cargadas de antioxidantes. Normalmente, tienen una textura más gelificada aunque también los hay en versión tónico. Yo suelo reservarlos para la noche, porque elijo aquellos que contengan vitamina C y A, que ayudan a combatir las manchas y, como son fotosensibles, es mejor reservarlos como cuidado nocturno.

3. Contorno de ojos sí o no. Nunca lo he usado, la verdad, y, por el momento, está libre de arrugas. Imagino que será por una cuestión genética, porque no fumo y no tomo el sol. Además, uso gafas de sol todo el año. Aunque no utilizo un tratamiento específico para esta zona, sí que aplico un extra de mi crema hidratante. Si tienes bolsas y ojeras no es mala opción los tratamientos en roll-on que, al aplicarlos dejan una agradable sensación de frío y drenan la zona, aunque sus efectos no duran más allá de unos minutos. El de Nivea Q10 es fantástico.

2. Hidratación. ¿Qué elijo?

Aquí hay opciones para todos los gustos y los bolsillos, pero básicamente una hidratante no es otra cosa que la mezcla de agua y aceite, aderezada con algunos ingrendientes activos. Debería ayudar a que tu piel se vea jugosa, que no es lo mismo que grasa. Hidratada y con una textura aterciopelada. Cuanto más espesa sea la crema, más hidratante será. Las pieles grasas es mejor que escojan lociones, sin aceites para así no taponar los poros. Si tienes la piel sensible cuantos menos productos uses a diario mucho mejor, así se reducen las posibilidades de que algún activo cosmético irrite tu piel.

La pregunta del millón: ¿puedo mezclar marcas o tengo que usar todos los productos de una misma línea?

Por supuesto, que puedes jugar al mix & match y crear tu propio régimen cosmético. La mayoría de las veces, los productos de una misma marca no han sido creados para crear sinergias entre ellos o potenciar sus beneficios, pero ten cuidado en no pasarte con los activos antiedad, como el ácido glicólico y el retinol, porque pueden irritar la piel. Todavía recuerdo el día que me puse en plan esteticista y le limpié a Jony, mi sufrido bundle pack, la cara con un tónico con AHA’S (alfahidroxiácidos) y luego apliqué una crema con vitamina A (retinol) el pobrecito casi muere del picor y se peló cual lagarto.

3. Protección solar Usar a diario protección solar debería convertirse en un hábito, independientemente de que vayas a estar en la oficina o por la calle. Los rayos UVA, los que causan el envejecimiento prematuro de la piel (y el cáncer!) atraviesan los cristales de las ventanas del coche, los aviones y la oficina. Elige un producto que contenga, como mínimo, un SPF 15. Si te maquillas, puedes elegir una base o unos polvos que contengan filtro y así saltarte este paso.

4. Maquillaje. Es el último paso, pero antes de extender el fondo de maquillaje deja un par de minutos para que todos los productos que has aplicado se “asienten” sobre la piel, así el maquillaje se fijará mucho mejor.

5. Mimos extra Una vez por semana deberías exfoliar cara, cuello y escote. Para que no olvidarme o no tentar a la pereza, siempre tengo el peeling en la ducha y, mientras dejo actuar la mascarilla de pelo, lo aplico. Elige texturas de grano fino y no te pongas a frotar como una loca, hazlo suavemente y en círculos ascendentes. La exfoliación estimula la renovación celular y así tu piel se verá más luminosa y suave. Los exfoliantes pueden ser químicos (como los alfahidróxiácidos, por ejemplo, que no son más que ácidos de frutas) o físicos (granulados). Prefiero los segundos, pero es cuestión de gustos. Cuanto más grasa sea tu piel, más veces deberías exfoliarte.

Un último consejo “no te automaltrates”. He visto a amigas mías que cuando se echan la hidratante o el maquillaje, se autoflagelan con los dedos de sus propias manos. La crema y el maquillaje no se extiende a manotazos, hazlo con suavidad. ¡Mímate un poco!

Sin duda, el libro de la imagen es lo mejor que he leído sobre cuidado facial en los últimos años. Sin duda, la guía que deberías consultar antes de comprar una cremaThe skin type solution está escrito por la Dra Leslie Baumanndermatóloga del hospital Mount Sinai (Miami). Baumann aclara que, en realidad, hay hasta 16 tipos de piel y no cuatro como preconizaba la señora Helena Rubinstein. El libro incluye un test para saber qué tipo de piel tienes y los mejores productos para tratar cada una de ellas. Es una pena que no esté traducido al castellano. Una gran inversión.

Espero que os haya gustado. Seguimos en contacto.


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