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Mis cinco vicios beauty

10 abr

Lo reconozco: soy una viciosa. Hay cosas que me pierden, pero todos mis vicios son confesables (¡malpensadas!). Ya os he contado que hay determinados cuidados beauty que me dan pereza (pincha aquí), pero hay otros muchos muy placenteros. También debo admitir que tengo mis manías, que me hacen pecar sin cesar. Hoy estoy en modo confesión.

Como la Pantoja “hoy quiero confesar”

No me digáis que el look no es total. El pelo, las hombreras, la banana del ojo… Pena que Isabel haya perdido el norte, porque siempre me ha parecido una gran artista.

Aquí van mis vicios:

1. Me pierden los aceites para cara, cuerpo y pelo. De pequeños cuando íbamos a la playa, mi madre, como tratamiento aftersun, nos bañaba en aceite de oliva (¡lo juro!). Un cuadro. “Mamá huelo a ensalada”, le decíamos los tres hermanos. Respuesta materna: “esto es buenísimo para la piel, ya verás lo suavita que se queda!”. Menos mal que la cosmética ha evolucionado y ya no hace falta recurrir a la botella de La Giralda. Ahora, los aceites se presentan en versiones súper sofisticadas. Existe el falso mito de que los aceites son súper pringosos y son todo lo contrario. Cuando es de calidad, se absorbe enseguida y forma sobre la superficie de la piel una capa emoliente y protectora. Además, a diferencia de muchas cremas, no están formulados con ingredientes químicos así que respetan la piel, incluso las más atópicas. Mis marcas favoritas:

Para el cuerpo Sin duda Alqvimia y Weleda. Aunque mi última adquisión es un aceite de albaricoque de Phytomer, que es, sencillamente, espectacular.

Para el rostro Los de Decléor son deliciosos. Los reservo siempre para la noche.

Para el pelo Uno de mis últimos must es el aceite de pelo de Shu Uemura. Se pude utilizar sobre pelo húmedo o seco. De hecho, yo lo aplico hasta dos veces. Primero, antes del secado y luego, para definir las capas frontales. Basta con un par de gotas. Su textura ultrasedosa da un brillo espectacular, se aplica sobre la mano y se calienta frotándo las palmas para luego extenderlo de medios a puntas. Aunque es caro, dura hasta el infinitoy más allá porque es muy poca la cantidad de producto que necesitas utilizar.

2. La mascarilla de pelo Soy muy generosa con los productos hidratantes de pelo, porque abuso, casi a diario, de las planchas y el secador. Hay muchas mujeres que no usan acondicionador o mascarilla. Craso error. Este tipo de productos suavizan la cutícula, las escamitas que recubren la fibra capilar, responsables de que el pelo brille. Si eliges una buena fórmula, no te pesará el cabello. Si tienes la melena muy lacia, opta por fórmulas sin siliconas. Manual de uso: quita la humedad del pelo y aplícala sólo de medio a puntas. Obra milagros. Si tienes el pelo muy seco, extiéndela y cubre la cabeza con un gorro de ducha y aplica calor durante diez minutos. También puedes humedecer una toalla y calentarla en el microondas. Recógete e pelo en ella y déjala actuar durante 20 minutos. Pura magia para cabellos castigados.

3. El gorro de ducha No sé quién lo habrá inventado, pero le debo la vida. Como hoy va de confesiones, quiero agradecer a todos esos hoteles del mundo lo generosos que han sido conmigo y mi fondo do armario de gorritos de ducha. Cuando voy a un hotel, todas las noche escondo el gorro de los amenities para que me den otro nuevo y, alguna vez, (¡sí, lo confieso!) he robado alguno del carrito de la limpieza. Me puede la tentación. Nada es más práctico, que uno en ligero plástico con su cintita ajustable. No me lo quito hasta estar vestida (lo sé, un cuadro), pero no te molesta el pelo y, además, no quedan marcas, ni el flequillo disparado, como con las cintas de pelo y las gomas.

4. Las cremas untuosas Cuanto más me pringo, más me gusta. Soy así de viciosa. No me gustan las texturas líquidas, ni en spray, ni siquiera una bruma. Mejor una buena crema untuosa para masajear bien por todo el cuerpo. No salgo de casa sin haberme echado la hidratante de cuerpo, prefiero renunciar al desayuno. Mis favoritas: La crema de magnolia y lima de The Lab Room y la crema de cuerpo de Ocho Horas de Elizabeth Arden. También me gusta mucho, Comfort Balm de Neutrogena y Lipikar de La Roche Posay.

5. La limpiadora de Eve Lom Ya os he hablado en un post anterior de la importancia de la limpieza. Ya lo sé, es un rollo pero cuando el producto es bueno puede llegar a ser hasta gustosa. La limpadora de Eve Lom es sencillamente mágica. Es como una especie de pasta cerosa, que elimina hasta el maquillaje waterproof. Se extiende bien por todo el rostro, cuello y escote y se retira con una gasa humedecida en agua que, además, exfolia ligeramente la piel. El cutis queda tan limpio, fresco e hidratado que no hace falta aplicar ningún otro tratamiento a continuación. Despídete de la tirantez tras la limpieza. Sin duda, una de esas compras maestras.

Espero que te haya gustado.

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Siete básicos cosméticos para corredores

1 feb

Tomando la salida en la Media de Getafe. No cabía un alfiler… ¡estoy rodeada de mucha testosterona! Gracias a Román, de mis amigos las Gacelas de Madrid, que inmortalizó el momento. 

Este post va dedicado a todos aquellos que le dan a la zapatilla con pasión. Todos los consejos y los productos que voy a recomendar son tanto para hombre como para mujer y todos han sido testados por mí. Allá vamos.

 1. Opta por los aceites antes y después de las carreras A mí me gusta mucho el aceite de cuerpo de Weleda. Tiene árnica, una planta que previene el agotamiento muscular. Y, no, ¡no pringa! Lo bueno de las texturas en aceite es que se masajean mejor que las cremas. Yo sólo lo aplico en aquellas zonas que suelen cargarse (por lo menos a mí!): tibiales, gemelos, cuádriceps y los dedos y las plantas de los pies. Los que corremos solemos olvidarnos de mimar nuestros pies y es fundamental para evitar que se agarroten. El aceite de Weleda se vende en farmacias y herbolarios. Suelo comprarlo en la parafarmacia de El Corte Inglés (15 € aprox.). A ver si Mairen nos lo trae a su farmacia de Paracuellos!

2. Otro aceite que me apasiona para después del ejercicio es el Fitness Oil de Alqvimia (45,35 €). Se absorbe enseguida y no hay que esperar para poder vestirse.

3. Puressentiel S.O.S Flex (15,60 €) es como un Reflex en roll-on y me gusta porque huele a campo, pero tengo que tener cuidado porque a mi bundle pack el aroma no le hace mucha gracia. Pero, de todas formas, os lo recomiendo. Tiene una cabezal aplicador en forma de roll-on, para que puedas darte un suave masaje y, además. ayuda a que el producto penetre mejor.

4. Cuando tengo alguna contractura me gusta mucho Traumeel en pomada (10,23 €). La prefiero al Voltarén en crema, porque está elaborada a base de extracto de plantas como la manzanilla, equinácea y caléndula. Suelo masajear los pies con ella.

5. Protección solar Fundamental. Y, sí, se usa incluso cuando está nublado porque la radiación ultravioleta atraviesa las nubes para hacer diana en tu piel. El resultado: arrugas prematuras, patas de gallo, manchas, y lo peor, el melanoma. Ya sé que los chicos sois anticremas, pero existen excelentes versiones ligeras perfectas para vuestra piel, que suele ser más grasa. Busca fórmulas oil free, es decir, libres de aceites.  Y recuerda, el orden de factores sí altera el producto. El protector solar se aplica sobre la hidratante. Elige un SPF, como mínimo de 15, y de amplio espectro (es decir, que proteja de la radiación UVA y UVB).

6. Baños de contraste Siempre en la ducha tras hacer ejercicio. Alternas frío con calor, comenzando en los pies y en dirección hacia el corazón. Después de la ducha y mientras ceno, es cuando aplico sobre las zonas conflictivas (rodillas, gemelos, etc) unas bandas azules de gel que previamente enfrío en el congelador. Luego, mientras estoy leyendo, viendo la tele o posteando, aplico calor con un saquito de semillas que caliento en el microondas. También vale una manta eléctrica. Vamos, la antilujuria. Por no hablar de cuando me pongo los calcetines hidratantes… pero esto me lo guardo para otro post!

7. Muchas veces las camisetas de correr, aunque sean de tejidos técnicos, hacen que la piel se irrite o no transpire bien y se formen pequeños granitos en la espalda. Por eso siempre tengo a mano un gel de arbol de té de The Body Shop (7 €). Es lo mejor para granitos inoportunos. Lo extiendo con un cepillo largo cactus de la misma marca (18 €), con el que froto bien la espalda para eliminar cualquier imperfección. ¡Mano de santo!

Aquí os dejo un vídeo increíble de Asics para los que lo dan todo entrenando, aunque yo ayer me comí una serie porque no podía con mi alma. Me quedo con esta frase: “estoy hecho de sudor, no de orgullo”. ¡Me encanta!

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